Sin duda este es un descubrimiento que quizás pueda cambiar los hábitos de muchas futuras mamás que a diario se esfuerzan por darle lo mejor al bebé que se está desarrollando en su interior.
Y es que han quedado atrás muchos mitos respecto de la gestación de la vida y el embarazo en general porque hoy sabemos, gracias al descubrimiento de las ciencias, que un bebé en gestación responde a otro estado de conciencia y por tanto de percepción y estado de existencia. Hasta hace un par de años, un bebé en gestación era considerado un ser sin percepción sensorial y sin conciencia, un ser inexpresivo, inconsciente e incapaz de ver, oír o sentir dolor, placer u otro matiz de sensibilidad o emoción. Hoy en día, los más sofisticados avances tecnológicos y estudios exploratorios de la ciencia, nos permiten descubrir y comprender que nos encontramos frente al desarrollo de la conciencia humana, en su primer fase: una conciencia acuática que siente y aprende.
Gracias a los ultrasonidos, los sonogramas y las fibras ópticas, por nombrar sólo a algunos, hemos podido ver y conocer a los bebés dentro y fuera del vientre materno. Observaciones hechas desde la concepción hasta el nacimiento revelan un comportamiento continuo y evolutivo del bebé por nacer en niveles tales como el sensorial, motor, emocional y cognitivo.
Estudios recientes y numerosos experimentos demuestran científicamente que aún antes de nacer, el bebé sí es capaz de ver, oír y entender e, incluso, aprender “in útero”. Pueden hacer todo esto, además de soñar, comunicar, mostrar preferencia e intereses, reír, memorizar y reaccionar con sus movimientos para expresar sus necesidades. Se ha comprobado que al colocar una linterna sobre el vientre materno, los futuros bebés se tapan sus ojitos, demostrando que la luz les molesta. A través de fibras ópticas, se han podido fotografiar sus expresiones de gusto al succionar una substancia dulce; o bien de disgusto, ante la que es amarga.
Sheila Woodward, doctora en Educación Musical y Filosofía en Ia Universidad de Cape Town de Sudáfrica, en una de sus más recientes investigaciones, demostró científicamente la inclusión de la música en el ambiente acústico intrauterino, y la respuesta del bebé por nacer hacia el estímulo de ésta. Ella comenta: “Durante el tercer trimestre, el bebé por nacer es capaz de recordar un sonido, relacionar el presente sonido con aquél que ha escuchado previamente, e interpretar su significado. Por estas y otras razones, es que se vi la necesidad de articular una nueva disciplina en el estudio del comportamiento humano: la Psicología Pre y Perinatal, que se dedica a realizar estudios neurológicos y psicológicos del bebé por nacer y del recién nacido, cuyos especialistas se han congregado en agrupaciones tales como “The Association for Pre and Perinatal Psychology and Health y la International Music Society for Prenatal Development“, entre otras.
Con los hallazgos y descubrimientos obtenidos hasta a la fecha, la ciencia nos permite borrar las falsas concepciones y prejuicios que se tenían respecto de la vida intrauterina y constituye, literalmente, el comienzo de una vida individual y única, que ha de transformar las instancias sociales y educativas que hasta ahora han impedido en los seres una verdadera autorrealización de su naturaleza.
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