|8 junio, 2011 16:13 11.351 vistas

Tú bebé crece rápidamente. Ya se comienza a notar esa pancita de embarazada. Esto, además de los movimientos que el bebé realiza en tu interior,  te producirá conciencia de que hay algo que nace de ti y que pronto lo podrás tener en tus brazos.

¿Te sientes cansada? Eso es normal. El aumento de peso produce eso y otros malestares. Aprovecha este mes para descansar. Si tienes sueño, duerme, si quieres flojear aprovecha de hacerlo. Lo más importante es que hagas parte de todo este proceso a tu pareja.

¿Qué está pasando en mi cuerpo?

Ya notas que estás embarazada!!!!!!

Tu pancita está más abultada, lo más seguro es que todos se acerquen con la intención de tocarla para sentir al bebé; quien a la vez esta mucho más activo, realizando movimientos de lado a lado, e  incluso voltea completamente, lo que podrías sentir a través de sus suaves patadas.  Estos movimientos pueden volverse un poco incómodos durante tus noches, ya que se vuelven más intensos.

Hacia la mitad del mes, su cerebro es muy similar al de los adultos, debido a que en este período el organismo del feto produce un centenar de neuronas por segundo.

También cuenta con un rudimentario sistema inmunológico para defenderse de determinadas infecciones.

Además, ya puede captar ruidos del exterior: si le resultan agradables acerca su cabeza a tu vientre, si no le agradan, se alejará. Como puedes inferir, ya es capaz de distinguir la voz de su madre, por lo que es importante que le hables, ya que eso le dará seguridad. Es probable que perciba los sonidos del mundo exterior y la luz, aunque sus ojos todavía permanecen cerrados.

Con el fin de mantener su temperatura, a lo largo de los siguientes meses aparece una grasa debajo de la piel que se sitúa en distintas zonas del cuerpo hasta rodearlo totalmente.

Se empiezan a formar los dientes de leche, aunque dentro de los alvéolos dentarios. Es posible también oír los latidos de su corazón. Las uñas siguen creciendo, mientras que la cara ya tiene cejas y pestañas.

El feto ya mide alrededor de 30 centímetros y pesa entre 200 y 450 gramos .

¿Y qué sentiré yo?

Durante este período el aumento de peso corporal es notorio y por ello comenzarás a sentir diversas molestias, entre ellas dolores lumbares y articulares.

También habrá un aumento notable en el volumen sanguíneo, por lo que podrían sangrar tus encías o aparecer varices. Procura mantener tus pies en alto para evitar el dolor. Es recomendable que realices ejercicios moderados para facilitar la circulación.

En tanto aparecerán los llamados tubérculos de Morgagni, unos bultos en las aureolas del pecho, no debes preocuparte ya que son típicos del embarazo.

Es posible que tengas ciertos ardores de estómago, así que evita tumbarte justo después de comer e intenta hacer más comidas pero en menor cantidad, así mejorarás este problema. Recuerda tener una alimentación equilibrada y saludable.

¡Me siento mal!, ¿qué hago?

Atenta con los siguientes consejos que hemos recopilado de mamás, doctores y abuelitas:

-     Consume hierro y calcio

-     No te acuestes boca arriba, porque esa posición puede reducir el flujo de     sangre que va al bebé.

-     No tener contacto son sustancias peligrosas, como pinturas, productos limpiadores y solventes.

-     Bebe mucha agua y zumos de frutas además de leche todos los días.

-     Aliméntate saludablemente y no dejes pasar mucho tiempo entre comidas.

-     Si notas algo inusual no dudes en preguntarle inmediatamente a tu médico. No es bueno que estés con dudas, eso producirá angustia en ti y eso no es bueno para el bebé.

-    Es posible que te aparezcan hemorroides, los alimentos ricos en fibra como cereales y duraznos te ayudarán a evitar su aparición.

 

 

 

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